7 cosas para ayudarte a obtener la piel como un bebé

Los bebés son conocidos por tener la piel más suave que se puede encontrar. Todos deseamos tener una piel tan suave como la de un bebé; sin embargo, a medida que envejecemos, nuestra piel pierde gran parte de la suavidad y flexibilidad que caracteriza a nuestros años más jóvenes.

¿Quieres volver a tener la piel suave como el bebé? Pruebe algunos de los consejos que se mencionan a continuación. En primer lugar, sin embargo, es una buena idea examinar por qué nuestra piel cambia a medida que envejecemos. Una comprensión del proceso de envejecimiento puede conducir a una mejor comprensión de cómo hacer que su piel se sienta tan suave y lisa como la piel de un bebé.

¿Qué causa que nuestra piel cambie de bebé suave a seca y arrugada?

Hay varios factores que pueden contribuir al envejecimiento de nuestra piel. Algunos de estos factores incluyen:

  • Exposición al sol: la exposición al sol causa daños a la piel como resultado de los dañinos rayos UV. La exposición al sol produce el secado de la piel y cambios en la piel a nivel celular. Como resultado de estos cambios celulares, la piel puede desarrollar líneas finas y arrugas. Las camas de bronceado no son menos dañinas que la exposición al sol al aire libre (contrariamente a la creencia popular).
  • Deshidratación: la mayoría de las personas mantiene un nivel constante de deshidratación leve, sin reponer líquidos perdidos por eliminación, respiración y sudoración. La deshidratación también conduce a la formación de arrugas, pérdida de elasticidad de la piel y apariencia envejecida.
  • La exposición a los elementos: el frío y el viento también secan la piel y pueden contribuir a la aparición de líneas finas y arrugas, así como a la deshidratación de la piel. Durante los meses de invierno, la piel puede volverse seca y perder gran parte de su humedad natural.
  • Fumar: el acto de fumar contribuye al desarrollo de líneas alrededor de la boca. Fumar también puede causar daño a nivel celular. Muchos fumadores parecen mayores de su edad cuando alcanzan su mediana edad.
  • Dieta deficiente: cuando somos bebés, recibimos una dieta cuidadosamente seleccionada por nuestros padres. Desafortunadamente, muchos de nosotros desarrollamos hábitos alimentarios deficientes durante la edad adulta, sin poder seguir una dieta que contenga cantidades adecuadas de proteínas, vitaminas y otros nutrientes esenciales para la salud de la piel.
  • El envejecimiento en sí mismo conduce a una pérdida de grasa subcutánea en la cara, pérdida de elasticidad en la piel y una menor capacidad para reparar el daño a la piel con la misma eficacia que cuando éramos más jóvenes. Los efectos de la gravedad también se dan a conocer en forma de mejillas hundidas, piel suelta, arrugas y líneas finas, no solo en la cara sino en otras partes del cuerpo.

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